SOBRE EL RIESGO DE LAS PEQUEÑAS FISURAS EN LAS PAREDES DE TU VIVIENDA

por | diciembre 5, 2016

Uno de los mayores problemas que sufren las viviendas antiguas es la falta de mantenimiento. La dejadez, el olvido, o el pensar que la casa va a durar para siempre, en las mismas condiciones que el primer día, es el motivo por el que aparecen patologías que si no se tratan a edades tempranas derivan en problemas serios y que ponen en riesgo la vida del usuario del edificio.

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Los materiales, al igual que las personas, envejecen. Y al cabo de unos 10 años han perdido sus propiedades. Por eso las empresas de aislamientos e impermeabilizaciones no suelen dar más de diez años de garantía en sus productos. Por eso debemos tener presente que es fundamental una revisión del estado general de nuestra vivienda cada pocos años, siendo lo primero a revisar las instalaciones más sensibles como fontanería y electricidad.

A continuación inspeccionaremos las paredes en busca de fisuras, grietas o humedades, y finalmente habrá que vigilar el estado de la estructura general del inmueble, empezando por la cimentación y terminando en la cubierta. Y ahí será donde encontremos el principal problema que acusan todas estas viviendas antiguas, que no es otro que las humedades por filtracion.

El sol, el frío y la lluvia incidiendo de manera permanente sobre las fachadas provocan que los materiales de las mismas sufran ciclos continuos de dilatación y contracción. A muy pequeña escala, pero suficiente para provocar tensiones internas en el cerramiento.  Por eso, si los aplacados exteriores no se han diseñado con juntas de dilatación, o si las pinturas no son lo suficientemente elásticas, sufrirán fisuraciones al cabo de poco tiempo. Y basta una pequeña rotura para que el agua penetre y empiece a desgastar la parte interna de la pared.

Un hecho habitual es que el problema que causa la humedad se extiende por dentro del muro de ladrillo u hormigón sin que desde afuera se aprecie nada a simple vista. Y la consecuencia es que si no es detectada, esa humedad seguirá su avance impulsada por el aire exterior y el agua de lluvia, y terminará alcanzando el paramento interior de la vivienda. Y en ese momento será cuando nos encontremos con una mancha oscura en la pared del dormitorio. Y no lo sabremos si achacar a un problema de filtración, condensación o a la rotura de una tubería que transcurre por el interior de la pared.

Afortunadamente, las humedades por filtración son patologías puntuales que pueden tratarse mediante una pequeña tarea de bricolaje casero. Basta con salir al exterior, localizar la grieta por donde entra el agua, y repararla con un poco de masilla, limpiarla y volver a aplicarle una mano de barniz impermeable. Por eso son fundamentales los trabajos de mantenimiento y revisión, aunque sea simplemente visual,  de las paredes exteriores y cubiertas cada pocos años.

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